jueves, 20 de noviembre de 2008

Secreto profesional



El secreto profesional, ¡qué gran tema! No trabajo pero ya he tenido que firmar una claúsula de confidencialidad. Un contrato lleno de tecnicismos que casi no entiendo.
Me comprometo a no contar nada, a no sacar material, a no exigir propiedad intelectual de los aportes que pueda hacer. No entiendo nada pero sé que es una cosa importante.
Por lealtad, profesionalidad, compromiso. Algunos pueden verlo como un inconveniente pero es una forma de trabajar bien. En el mundo de la Comunicación jugamos con la propiedad intelectual, con la intimidad de cada medio.
El secreto puede convertirse en ocasiones en un incordio, una barrera que "necesitas" romper. En ese momento hay que recordar el papel que tuviste delante, el bolígrafo o la pluma, tu firma. Es algo mío, de mi empresa, de mi equipo.


3 comentarios:

mgz dijo...

Es cierto que saber mantener un secreto y dar la infomación oportuna en el momento adecuado, es algo dificil. La pena es que se haya tenido que llegar a los "contratos de confidencialidad" por la poca valía que tiene hoy en día la palabra dada.
Con contrato o sin él hay que recuperar el valor de nuestra palabra.

Leticia dijo...

Yo creo que los contratos de confidencialidad son algo necesario para poder asegurar el secreto profesional. Lo malo sería que el valor de la palabra dada hubiera caído tan bajo que fuera necesario recurrir a ellos incluso entre amigos (sé que es ponerse un poco en el límite, pero hoy en día nunca se sabe)

brichybroch dijo...

Rincón!!CUENTA, CUENTA, CUENTA....
te advierto que ese contrato te hará reventar....